País Pirata
Qué bonito es vivir en un país pirata, donde pirateamos lo que podemos como podemos, donde pedimos prestado sin permiso, donde el disco virgen es pan de todos los días. Les comento mis impresiones sobre vivir en un país pirata.
Primero, me siento profundamente contento de no vivir en el país asuntos como en España, con todo aquello del canon digital, aquí pagamos algunos impuestos muy burdos, pero no directamente por la tecnología y la copia.
Vivo en un país donde no se encuentra “regularizado” el uso de la Internet, donde los proveedores de Internet no bloquean los Torrents ( algunas habladas de cablevisión, pero según investigué, los Torrents funcionan perfectamente ).
Vivo en un país donde no me limitan por la cantidad de información que me descargo, aquí no me limitan mis discos hasta el corazón de mp3. En este país sí le puedo dar un buen golpe a las discográficas en su venta de discos. Aquí puedo apagar la tele y no ver la repetición de Soriano por RCG, sino ver el último capítulo de mi serie favorita recién descargada ( y de paso darle otro golpe a las televisoras ).
Aquí no tengo que ocultar toda mi música y mis películas en discos duros bajo el colchón, aquí no me arrestarán por ello ni me cobrarán sumas ridículas de dinero por descargar 24 canciones, puedo descargar, reproducir y mezclar todo el audio y video que desee. El puesto más cercano de piratería está a unas cuantas calles de aquí y otros más allá, y también fuera de las escuelas. Es normal y cotidiano, cracks, chips, seriales, para utilizar mis programas favoritos.
Vaya, hasta los mismos políticos de hoy en día se piratean las campañas, logotipos, frases y hasta se pasan de bando. Y sí, todos podemos. La causa: falta de dinero, falta de acceso a la información, desconocimiento, por facilidad, muchos simplemente porque sí y otros pocos para derribar monopolios artificiales sobre bienes intangibles. Me suena a cambio de sistema.
Pero también puedo dar oportunidad, puedo decir que lo que tengo no es mío, no fui yo quien lo creó, alguien tiene el crédito de realizar las obras.
También puedo copiar y promover la ciencia y el arte, puedo tomar el demo de aquel artista callejero y convertirlo en parte de una colección especial o mejor aún, compartirlo para que otras personas sepan de él, tal vez tenga una oportunidad. Puedo tomar una pieza digital, estudiarla y convertirla en algo nuevo, personalizado, con valor agregado y luego mostrar el avance, pensando y diciendo el autor original. Puedo tomar un artículo público y hacerlo llegar a los interesados con la firma original.
Se pueden reinventar los modelos de negocio, se pueden utilizar otras licencias menos restrictivas, podemos crear espacios e impulsarnos nosotros mismos, quitando de en medio a los intermediarios, en este y en muchos casos, la tecnología está de nuestro lado.
Y en realidad, ¿Qué haríamos sin nuestra bandera pirata?
Autor: Last User









